NADIE COMO ELLA
Historia corta de amor
Pasamos en la playa una tarde fantástica surfeando y en la noche a la vista del deslumbrante firmamento bailamos bajo la luz de una fogata casi ya cerca del amanecer.
Desperté escuchando como besos de jóvenes enamorados el sonido proveniente del cadencioso golpeteo a las blancas arenas de la playa por el vaivén de las olas del mar.
Así también el silbido de la brisa, el suave aleteo de gaviotas y piqueros, y el precioso canto de deliciosas melodías de las luisas y gorrioncillos con su más bello trinar.
Llegó la preciosa entrada de la brillante luz del sol por la ventana anunciando el hermoso nuevo día que hace a nuestro gran amor comience día a día tiernamente a florecer.
Y agradezco al cielo por la gracia de este nuevo día de verla aún dulcemente dormida y su maravillosa hermosura brillar a la luz del sol saliente me hace enternecer.
Y con la gracia recibida mi espíritu se llena de gozo y emoción, y me comienzo a preguntar sinceramente si es necesario en ese bello momento la debiera despertar.
Para salir a divertirnos y disfrutar la belleza de la playa en nuestro precioso huarique marino de la grandiosa costa norteña, y caminar y preparar la rutina para surfear.
Y así meditando sobre nuestra grandiosa relación y recordando nuestros bellos sueños, concluí que más prefiero la delicia de contemplar su escultural figura que me hace renacer.
Y en esos instantes llega el recuerdo de la tarde en nuestra bella ciudad del eterno verano luego de gozar volando cual velero surfeando sobre las formidables y preciosas olas.
Llegar a nuestra cabaña ducharse y pararse coquetamente frente al espejo y peinar su sedosa cabellera, mirar cada parte de su bello cuerpo así despampanante desnuda.
Y con la tierna mirada de sus lindos ojos negros de las que ella solo sabe hacer sin pronunciar ninguna palabra o realizar gesto alguno sonríe invitando a deleitarme.
Una nebulosa nos envuelve y ya no importa el sol, la playa, el mar y tampoco las olas, solo pintamos nuestros corazones inspirados en el amor con pinceladas de acuarelas.
Mientras nos queremos y amamos con pasión el sol completa su brillante entrada por la ventana Iluminando nuestra cama, anunciando que felices somos y nadie como ella sin duda.
Dándole olas de besos y cual rayos deslumbrantes de amor se iluminan nuestros cuerpos, y volando hasta el infinito como un Ángel de su gran amor beber sus jugos y embriagarme.
De JAVIER ENRIQUE GUZMÁN FARFÁN
Piura, Perú, 12 de setiembre del año 2021.
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