Ídolo de amarillo
HISTORIA MISTERIO
Un soñador supo de el, un cuentacuentos, Oscar Adams, en mitos, gracias a su amigo un historiador e investigador, le trajo unos ídolos del mundo antiguo, que extraño el dato que se encontraba en medio del desierto de Lut en una gran meseta de arenisca, dijo que se ubicaba junto a otras estatuillas, pero esta tenía algo en particular.
Cuando su equipo fue a la ciudad más cercana dijeron no conocer nada sobre esas cosas, su antigüedad era basta al parecer, era notorio en la erosión sobre la piedra que fue tallada y cortada para la estatuilla. Lo extraño era que el ídolo tenía un manto, estaba hecho de una piedra transparente, como el topacio. Aun así su amigo, Nicolás Johnson se lo llevó, sentía que había algo con el, y un poblador le dijo sobre un libro, el lo tenía, se lo podía pasar, lo encontró vagando por el desierto y jamás entendió que significaba, lo único que pedía a cambio era que se llevara esa cosa de aquí, puesto que los dibujos de los ídolos estaban en algunas hojas del libro, dijo ser un mal augurio, y Nicolás se llevó el libro también, luego de meses por fin volvieron aquí, y se pudo quedar con esta figura, nadie la quería, y además era muy graciosa, parecía ser una burla a los reyes del pasado, incluso con su corona y su manto. Se lo pasó al escritor, porque bueno, era su regalo y forma de tapar el hecho que se fue por meses sin aviso. Oscar dijo que quería el libro para analizarlo, Nicolás se sacó su mochila y lo buscó, lo encontró, ahí estaba, su tapa parecía muy detallada y excéntrica, tenía un dibujo de algo parecido a un rostro humano, el nombre era inexistente, así que luego, en la noche, el escritor lo iba a analizar. Días pasaban pero el escritor se ponía tareas demás, ¿Por que evitaba hacer lo que se propuso siquiera? Y esa noche se decidió, con hoja y pluma en mano, listo para traducir lo que se entendía y lograra entender en ese libro de los incógnitos lugares de la época. La noche cayó y poniéndose con el libro, una vela, el ídolo en una mesa cerca de su ventanal con una vista perfecta al cielo nocturno. Durante su lectura habían cosas obvias, como que las letras eran raras y la forma rúnica era muy distinta entre sí, era un lenguaje muy completo, pero no le representaba nada, pasó por páginas hasta que por accidente llegó a esa hoja en especial, tenía plasmado un dibujo, era el ídolo que el tenía, denotaba una energía rara pero malintencionada, esa páginas parecían malditas, y dió vuelta a la otra hoja, había un dibujo más detallado, un fragmento le hizo casi dar un salto, escrito con un intenso rojo, lo tocó y la alucinación comenzó, diferentes imágenes de tiempos remotos donde se persuadía a un reino, su rey y un esbirro, que este ultimo se perdió, el rey lo buscó y fue cuando una serpenteante y gigantesca criatura escamosa usurpó su trono y destruyó el reino. Ahora las frases eran claras, las veía del mismo idioma que el suyo, esas frases rojas decían; "Y cuando el regrese tomara lo que suyo fue, lo que suyo será otra vez. Es el monarca y el regente, la ley y el mandato del color del sol, el caído de las estrellas consumiría su propio deseo, para darse cuenta que todo era para el. Y el volverá y lo tomará como tal, apiádate de nosotros, rey en amarillo." Que cuando Oscar lo leyó incrédulo en voz alta no sabía su destino correspondiente, el cual estaba soleado, con capa de piel dorada y su corona. Y no lo contempló hasta cuando tuvo la oportunidad de tirarse de la baranda posterior al ventanal, la luna los observaba, a los dos, al escritor, aterrorizado, y al rey de los antiguos tiempos, el que de la demencia en el autor era el causante. Y el le susurró sus palabras anteriores, el de timbre aborrecible, una percusión de palabras que decían: "Y cuando regrese tomaré lo que mío fue, lo que mío fue lo será otra vez. Soy y seré el monarca y el regente, soy tu ley y el mandato, del color de la estrella que ahora no ves. Soy de entre los astros el caído, y consumí mi propia ansia de tener, solo lo quise todo, todo lo que me correspondía y todavía lo hace. Y yo volví a tomar y vigilar lo que por derecho me deben". El escritor lo escuchó de manera directa, le estaba hablando, vaya sacrilegio más grande cometió contra su propia vida por solo leer ese libro, todo en el era la verdad, y que cuando lo intentó quemar con la vela solo resultó él como el herido, y las palabras en amarillo se pusieron, y el hombre fue quemado, el hombre calcinó su propio destino final, se finalizó a base de su curiosidad. Que todavía allá fuera mora, la luz en la oscuridad, el innombrable rey de antaño, el que vigila su pertenencia.
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